jueves, 21 de septiembre de 2017

El tabaco, una amenaza más allá de tus pulmones.



Por: Roy Small.



Si le preguntas a alguien ¿cuál es el enemigo número uno en materia de salud pública?, probablemente te diga que es el tabaco, y con buena razón. El tabaquismo, incluido el de los fumadores pasivos, es responsable por la muerte de más de 7 millones de personas al año, muchas de ellas en la flor de la vida.

Menos conocidos son los efectos nocivos que tiene el tabaco en el desarrollo sostenible, incluidos los sistemas oceánicos. Sí, leíste bien: el tabaco constituye una gran amenaza para nuestros océanos. Anualmente, 4,5 billones de colillas de cigarrillos se tiran a la basura en todo el mundo, por lo que es el objeto que más se arroja como desperdicio. Un porcentaje significativo de esas colillas terminan en nuestros océanos y playas. Es muy probable que el problema empeore, sobre todo si las tasas de tabaquismo siguen aumentando en muchos países de bajo y mediano ingreso.

Esta “última modalidad socialmente aceptable de arrojar basura” es mucho más que un simple acto desagradable. Las colillas de cigarrillo contienen miles de ingredientes químicos, entre ellos arsénico (elemento químino que forma compuestos venenosos, plomo, nicotina y etilfenol, que se filtran en entornos acuáticos. En un estudio de laboratorio, la lixiviación de una sola colilla sumergida en apenas un litro de agua acabó con la mitad de todos los peces marinos y de agua dulce que estuvieron expuestos.

Todavía nos falta comprender los efectos de la toxicidad de los filtros de cigarrillo en los entornos acuáticos. Considerado el objeto más letal en la historia de la civilización humana, no fue sino hasta la década de los años sesenta que se comprendieron los graves efectos que tiene el cigarrillo en la salud, principalmente a causa de las tácticas de negación de la industria tabacalera. La pregunta es cómo podríamos mantenernos optimistas con lo que vamos a descubrir esta vez.

La toxicidad de los filtros que se arrojan a la basura no es la única preocupación. El plástico desechado, procedente de empaques de cigarrillos y encendedores, también contamina las fuentes de agua del planeta, ocasionando que las tortugas marinas se asfixien o mueran de inanición.

La situación empeora porque el inicio del “ciclo de vida del tabaco” es tan destructivo como su fin. Los pesticidas y residuos agroquímicos utilizados en el cultivo de tabaco (entre ellos la cloropicrina, un agente perjudicial para los pulmones que se usó durante la Segunda Guerra Mundial como gas lacrimógeno), contaminan las vías navegables próximas, perjudicando no solo el bienestar de los organismos acuáticos, sino también el acceso de las personas a agua potable. De Brasil a Kenia, los países están sufriendo los efectos ambientales duraderos y, en gran medida irreversibles, del cultivo de tabaco.

¿Qué hacer al respecto? Entre las propuestas formuladas a la fecha, se ha sugerido el uso de filtros biodegradables (que aún podrían desprender toxinas) y cigarrillos sin filtro, contar con más lugares de recolección de colillas, multar a quienes las arrojen, e incluso colaborar con la industria tabacalera para ayudar a financiar la labor de descontaminación. Sin embargo, ninguna de esas opciones abordaría la constante embestida del tabaco contra la salud humana y otros aspectos del desarrollo sostenible, por ejemplo, los 1,4 mil millones de dólares que el tabaco le cuesta anualmente a la economía mundial en costos de atención médica y pérdida de capacidad productiva. Por otra parte, colaborar con la industria tabacalera en tareas de descontaminación es como pedirle a un ladrón que active la alarma de nuestra casa. Hay mejores opciones.

La Conferencia sobre los Océanos, que se celebró este año del 5 al 9 de junio, se realizó unos pocos días después del Día Mundial sin Tabaco 2017. Su tema fue “El tabaco, una amenaza para el desarrollo”, y este año se reconocieron los amplios efectos del tabaco en el desarrollo sostenible, así como la inclusión del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT OMS) en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, bajo la Meta 3.a. En el informe conjunto de la Secretaría del CMCT OMS-UNDP, que se publicó en el Día Mundial sin Tabaco, se argumenta que el control del tabaco debe dejar de considerarse exclusivamente un problema de salud, en particular cuando puede acelerar de manera excepcional toda una serie de objetivos de desarrollo, que van desde financiación para el desarrollo hasta la reducción de las desigualdades y medidas en el ámbito del cambio climático.


En el marco del proyecto CMCT 2030 financiado por el Reino Unido, el PNUD está colaborando con la Secretaría del Convenio con miras a reforzar la aplicación del CMCT OMS en países de bajo y mediano ingreso, prestando apoyo a sectores gubernamentales en el diseño e implementación de soluciones que beneficien a todos. Este año, la Conferencia sobre los Océanos aspira a convertirse en un agente de cambio para las personas, el planeta y la prosperidad, y a hallar soluciones que sirvan a todos. Es hora de que los efectos del tabaco en los ecosistemas oceánicos reciban la consideración que merecen.

Publicado originalmente en UNPD Blog

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