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miércoles, 30 de marzo de 2016

Nuestro cerebro colectivo

3/30/2016 03:25:00 p. m.


Joseph Henrich
Universidad de Harvard

Imagina un juego de supervivencia que enfrenta a un grupo de monos capuchinos contra ti y tus compañeros de trabajo. Ambos equipos serían lanzados en paracaídas en una remota selva africana, sin ningún equipamiento: sin fósforos, cuchillos, zapatos, anzuelos, ropa, antibióticos, ollas, cuerdas, o armas. Después de un año, el equipo con más miembros sobrevivientes sería declarado el vencedor. ¿A qué equipo le apostarías?

Es posible suponer que los seres humanos, teniendo en cuenta nuestra inteligencia superior, son el equipo a vencer. Pero, ¿pero saben tú o tus colegas cómo hacer arcos y flechas, redes, contenedores de agua o refugios? ¿Sabes cuales plantas son tóxicas? ¿Pueden iniciar un fuego sin fósforos? ¿Pueden hacer anzuelos o pegamentos naturales? ¿Sabes cómo protegerte de los grandes felinos y serpientes por la noche? Las respuestas a la mayoría, si no todas, de estas preguntas son probablemente "no", lo que significa que tu equipo sería el que pierda ante un grupo de monos - quedando probablemente bastante mal.

Esto plantea una pregunta obvia. Si no podemos sobrevivir como cazadores-recolectores en África, el continente en el que nuestra especie evolucionó, ¿cómo los seres humanos lograron alcanzar tan inmenso éxito en relación con otros animales y se extendieron a casi todos los principales ecosistemas de la tierra?

He aquí una pieza clave para dar respuesta: Somos una especie cultural. Nuestras capacidades psicológicas únicas nos permiten aprender unos de otros a través de generaciones, lo que facilita un proceso de evolución cultural acumulada que produce tecnologías cada vez más complejas y sofisticadas, lenguajes,  estructuras de conocimiento, herramientas conceptuales y heurística de búsqueda adaptativa. El poder de este proceso no surge de la inteligencia individual en bruto, sino a partir de la reinterpretación de las ideas casuales y errores que produce nuestra inteligencia.

Esto significa que la tasa de innovación dependerá, al menos en parte, del tamaño y la interconexión de la piscina de mentes que contribuyen al proceso de evolución cultural. Además siendo grupos socialmente interconectados, iguales y más grandes  producirán un mayor número de herramientas, tecnologías y técnicas más elegantes, incluso si sus miembros individuales son menos innovadores que aquellos que comprenden un grupo más pequeño, más aislado.

Esta conclusión se apoya en dos experimentos de laboratorio estrictamente controlados y estudios de casos históricos. Hace unos 10.000 años, por ejemplo, el aumento de los océanos transformó Tasmania de una península Australiana a una isla. En el continente, el progreso tecnológico continuó sin obstáculos. Pero en Tasmania, grupos de cazadores-recolectores comenzaron a perder (o no se desarrollaron), una amplia gama de tecnologías útiles: herramientas de hueso, ropa adaptada para el frío, bumeranes, lanza venablos y barcos duraderos. Cuando llegaron los holandeses en el siglo XVII, los tasmanios tenían la tecnología más simple jamás observadas por los exploradores europeos.

Para entender la naturaleza social de los seres humanos, es crucial entender cómo la cultura ha impulsado nuestra evolución genética de maneras que dan forma no sólo nuestra fisiología y la anatomía, sino también nuestra psicología social, motivaciones, inclinaciones y percepciones. A partir de este largo proceso, en el que sobrevivir y prosperar significaba la adquisición y la adhesión a las normas sociales locales, salimos airosos como potentes aprendices sociales.

La base de nuestra capacidad de formar comunidades cooperativas, organizaciones y sociedades no surge de las tendencias innatas de cooperación, sino de las características específicas de las normas sociales que aprendemos, internalizamos y hacemos cumplir a los demás. Mientras que nuestras motivaciones innatas juegan un papel importante, estas son potenciadas, extendidas y reprimidas por las normas sociales, que forman el esqueleto institucional que permite operar a nuestras inclinaciones innatas.

Esta novedosa visión de la naturaleza humana y la sociedad genera algunas ideas importantes.

En primer lugar, como una especie cultural, los seres humanos adquieren las ideas,  creencias, valores y normas sociales de otros en sus comunidades, utilizando para ello elementos basados en prestigio, éxito, sexo, dialecto, y origen étnico. Prestamos especial atención (especialmente bajo condiciones de incertidumbre, presiones de tiempo y estrés), a factores que involucran la comida, el peligro y violaciones de las normas. Cambiar el comportamiento de la gente comienza con la comprensión de nuestra naturaleza cultural, no de nuestra racionalidad.

En segundo lugar, internalizamos gradualmente las normas sociales que adquirimos a través de un proceso auto-domesticación impulsado por la cultura. (Adquirimos nuestros estándares para juzgar y castigar a otros a través del mismo proceso.) Estas normas interiorizadas se convierten en las motivaciones que guían nuestras acciones. Esto significa que las preferencias, deseos y motivaciones de las personas no son fijos, y por lo tanto que los programas o políticas bien diseñadas pueden cambiar lo que es automático, intuitivo y obvio.

Tercero, las normas sociales más fuertes aprovechan los aspectos de nuestra evolucionada psicología. Las normas sociales para la equidad hacia los extranjeros, por ejemplo, son mucho más difíciles de sustentar y difundir que las que exigen que las madres cuiden de sus hijos.

Por otro lado, en cuarto lugar, nuestra capacidad de innovación depende del tamaño de nuestro cerebro colectivo, que depende a su vez de la capacidad de las normas sociales para animar a la gente a generar, compartir y recombinar ideas prácticas y novedosas.
En ese sentido, como quinto punto, existe un vínculo fundamental entre las instituciones y la psicología. Debido a que diferentes sociedades tienen diferentes normas, instituciones, idiomas y tecnologías, también tienen diferentes formas de razonamiento, heurísticas mentales, motivaciones y reacciones emocionales. La imposición de instituciones importadas a menudo crea desajustes psicológicos y sociales que tienden a conducir a resultados pobres.

Finalmente, los seres humanos carecen de un cierto grado de racionalidad, haciéndonos  malos en el diseño de instituciones y organizaciones efectivas (al menos por ahora). Tengo la esperanza de que a medida que se obtiene una visión más profunda de la naturaleza humana y la evolución cultural, esto pudiera mejorar. Hasta entonces, debemos tomar una página del libro de evolución cultural y diseñar sistemas que sean variados y selectivos para hacer que las instituciones sean competentes. De esta manera, se puede evitar a los “perdedores” y mantener a los “ganadores”.

Al examinar la rica interacción y co-evolución de la psicología, la cultura, la biología, la historia y la genética, tenemos la posibilidad de obtener información importante sobre la psicología humana. Este camino científico rara vez ha sido transitado. Promete un emocionante viaje a territorio intelectual inexplorado a medida que tratamos de comprender la peculiaridad de nuestra especie.

Traducción al español por: Ricardo De Angelis

viernes, 20 de noviembre de 2015

Democracia y Política Económica, un vínculo necesario

11/20/2015 09:20:00 a. m.



Por: Ricardo De Angelis


     La realidad de los países que componen la región latinoamericana es similar en muchos aspectos, como pueblos del sur tenemos en términos sociales y culturales, características que mueven o condicionan nuestra toma de decisiones. Como sociedades agrícolas que empezaron a pasar a ser industriales a finales de la primera mitad del siglo pasado por cuenta de las enormes migraciones desde los campos a las ciudades en busca de oportunidades, una mejor calidad de vida y porque en términos económicos las ciudades representaban crecimiento en menor tiempo.

         Este fenómeno que se dio como influencia de la explotación petrolera, así como la tardía llegada de la industrialización a la región, se desarrolló más rápido y en mayor cantidad de lo que quizás manejaron las milenarias sociedades europeas o asiáticas en las cuales el proceso fue progresivo y en un período de tiempo más largo. Dicho contexto generó un crecimiento desmedido de las ciudades, socavó la planificación, fueron insuficientes los servicios públicos, las viviendas, los espacios de recreación, así como también el accionar de los gobiernos centrales y locales vio ralentizada su capacidad de reacción siendo incapaces de llegar a todos. Teniendo todo ello como consecuencia el asentamiento desordenado de las familias creando zonas marginales alrededor de las ciudades que con el pasar de los años generaron pobreza, malas condiciones de vida y viviendas con escaso acceso a los servicios públicos, en cuyas zonas por supuesto se carece de espacios públicos para la socialización y recreación.

           En este contexto y situación se llega al siglo 21, grandes zonas marginales rodean las ciudades en las cuales las condiciones de pobreza, poco acceso a la educación y condiciones insalubres fueron creando consecuencias como inseguridad, hambruna e imposibilidad de acceso de la planificación local y menos aún de la centralizada. Por supuesto la mejora en los indicadores es notable, los esfuerzos realizados en la última década hacen notar que se han reducido los niveles de pobreza y desigualdad. Según la CEPAL 2014[1] durante este período ha disminuido la cantidad de personas en condiciones de pobreza en casi la mitad desde el año 1990, los pobres extremos por otro lado han disminuido en un ritmo menos acelerado pero considerable igualmente. Por otro lado el acceso a salud, educación, así como bienes y servicios también han tenido aumentos considerables. Sin embargo según esta organización la reducción de estos indicadores se ha visto estancada en el último año por lo que se requiere aún de esfuerzos, así como de articulación de políticas que de forma evaluativa se embarquen en el siguiente paso para adecuarse a la complejidad del problema.

        Es necesario hacer un inciso para destacar los modelos predominantes en los sistemas económicos de los países que intentan explicar, moldear y definir puntos de acción para los diferentes fenómenos que se generan en una sociedad, por un lado la visión liberal y por el otro la marxista, dos vertientes que en términos económicos han definido las escuelas de formación y por ende el accionar de quienes se han formado en estas. Para quienes se definen liberales el mercado se posiciona como elemento determinante, mientras que para los marxistas se trata de su postulado sobre la infraestructura económica de la que deriva la superestructura social, en otras palabras, lo social por encima de lo económico. Estas dos vertientes entonces han modelado la economía política que construye políticas en las sociedades actuales, condicionando los sistemas democráticos, los mercados, las políticas públicas, la toma de decisiones, el accionar de las instituciones, pero además el desarrollo social.

        Los sistemas democrático y económico por ende se han visto moldeados por las condiciones inherentes a cada país en la región, pero sobre todo por las necesidades que han ido surgiendo en torno a la compleja situación socioeconómica. En la última década y media se han visto modelos como el mixto llevado a cabo en Costa Rica, en donde se toman decisiones socioeconómicas teniendo en cuenta el modelo económico liberal pero también el socialista, en el caso de países como Chile han optado por modelos más centrados hacia el crecimiento y expansión hacia los mercados internacionales con apertura a empresas multinacionales, un modelo centrado casi en su totalidad en los aspectos económicos. Ciertas mixturas con tendencias no radicalizadas hacia el desarrollo social se han llevado a cabo en países como Ecuador y Perú en donde se pueden observar resultados que los colocan como países que han superado obstáculos considerables, siendo el caso de Ecuador en el que los indicadores dan muestra de un desarrollo sostenido. Finalmente en Venezuela se ha optado por un modelo socialista que se centra en el desarrollo social como punto de acción principal, con una maquinaria de políticas asistencialistas que han generado beneficios directos sobre los grupos sociales más desfavorecidos, pero que por otro lado ha dejado descuidada la situación económica hasta el punto de revertir los beneficios antes logrados.

         El vínculo entre democracia y economía es crucial en la toma de decisiones por parte de los gobiernos, la democracia permite crear las condiciones de libertad necesarias para que los actores sociales sean partícipes de los procesos que afectan su calidad de vida. Quienes actúan en política deben presentar o responder a razones, o demandar que sus representantes lo hagan, con el propósito de justificar las leyes y las políticas públicas. La idea no es, claro está, que todas las decisiones políticas deban ser indefectiblemente el resultado de una deliberación, sino que los procedimientos de toma de decisión no deliberativos puedan defenderse en términos de deliberación pública[2].

La democracia garantiza libertades en la sociedad por cuanto hace que esta sea parte de la toma de decisiones. El premio nobel de economía Amartya Sen es reconocido por su trabajo sobre las libertades humanas y más específicamente sobre su trabajo sobre desarrollo y libertad, no se puede afirmar que en una sociedad existe desarrollo sino existe garantía de libertades individuales, de acuerdo a la postura de este autor las libertades fundamentales condicionan el éxito de la sociedad, el aumento de la libertad mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí mismos, así como para influir en el mundo, y estos temas son fundamentales para el proceso de desarrollo.[3]

En ese sentido el papel de la democracia es resaltado temprana y ampliamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe de Desarrollo Humano en el año 2002, a partir del cual reconoce la importancia de la política y más aún, de la democracia como punto de partida para la creación de oportunidades de desarrollo, de hecho el informe lleva por título “Profundizar la Democracia en un Mundo Fragmentado” y en este se abordan temas como la gobernabilidad democrática, los déficits democráticos a nivel mundial, así como la democratización de la seguridad para evitar conflictos. La promoción de las libertades individuales es uno de los temas profundizados en este informe y es que promover instituciones justas y responsables que amparen los derechos humanos y las libertades fundamentales se ha de volver uno de los mecanismos fundamentales en los gobiernos.

          Es así como la necesidad de la toma de decisiones políticas, sociales y económicas que tenga en cuenta las carencias de las personas, pero aún más allá, la voz de estas ante las situaciones que viven, se hace latente en las sociedades del mundo y, en este caso particular, a las Latinoamericanas, en las que de acuerdo a la caracterización antes descrita existe una gran cantidad de personas en condiciones de vida precarias que requieren ser atendidas y las cuales en muchos casos tienden a apoyar a gobiernos autoritarios o demagógicos que apelan a políticas socioeconómicas, limitan las libertades políticas y económicas con un discurso que apela a la reivindicación de clases sociales, pero que no promueve un Desarrollo Humano y Económico sostenible.

       Ante estas situaciones, el Informe de Desarrollo Humano 2002, que como se dijo estuvo dedicado al tema de la democracia y libertad, muestra estadísticas históricas que señalan, someramente, la realidad de países en una u otra de las condiciones mencionadas en términos gubernamentales, es así como por ejemplo el hecho de que un régimen sea autoritario o democrático no es un factor decisivo que influya en la tasa de crecimiento económico o en su reparto. La experiencia en países de todo el mundo apoya esta deducción. Costa Rica, la democracia más estable de América Latina, alcanzó un 1,1% de crecimiento anual del ingreso per cápita entre 1975 y 2000, más rápido que la media regional que fue del 0,7%, y puede enorgullecerse de tener la distribución más equitativa en materia de ingresos, enseñanza y salud. Sin embargo, en Brasil la democracia coexiste con uno de los mayores índices de desigualdad económica y social del mundo. Paraguay, con un régimen más autoritario, ha alcanzado el índice de crecimiento medio per cápita de la región, pero no ha conseguido aumentar las oportunidades sociales y económicas.[4]

          En términos económicos la supresión de libertades genera un vago desenvolvimiento del mercado interno en un país, controles como los de precios, producción, ganancias sobre los productos, altos impuestos y pocos incentivos a la inversión extranjera genera un clima de desconfianza en quienes operan desde las esferas empresariales generando consecuencias como reducción de la producción, reducción de personal, no generación de más puestos de trabajo y en casos extremos el cierre  de estas por no poder sostenerse víctimas de dichos controles asfixiantes. Es necesario traer una reflexión que se ha hecho en los Informes de Desarrollo Humano desde sus inicios y que debe ser tomada en cuenta en las tomas de decisiones a nivel gubernamental, y es que aunque para el desarrollo humano el crecimiento económico pasa a un plano complementario, este sigue siendo necesario para generar oportunidades de mejora en una sociedad.[5]

            De este modo las libertades económicas garantizadas en plena libertad democrática permiten que el mercado interno de bienes y servicios se desarrolle de manera plena generando, entre otras cosas, puestos de trabajo (por ende la disminución del desempleo), mejoras en la calidad de vida, libre competencia que presione precios hacia abajo, pero además garantice le heterogeneidad de bienes o servicios. Por supuesto esta situación de competencia de mercado generará, según lo han demostrado diversos estudios, desigualdades que pudieran traer consigo el agravamiento de problemas como la pobreza o desmejoras en la calidad de vida, pero es allí donde el papel que debe jugar el Estado y gobierno de una nación debe ser el de un mediador de procesos, un garante de las herramientas que permitan a las personas en sociedad formarse de manera adecuada pudiendo ser partícipes de su propio desarrollo, crear espacios de participación donde se escuchen las necesidades de las personas, garantizar la salud, educación y nutrición de calidad para las nuevas generaciones, exigir a las empresas responsabilidad con la sociedad, así como otros elementos que promuevan un Desarrollo Humano y Económico desde adentro y siempre acorde a la realidad del país.



[1] Véase “Panorama Social en América Latina” CEPAL 2014
[2] Véase Graciela Vidiela “Democracia ¿Razones o Pasiones?”. Buenos Aires, 2013.
[3] Véase Amartya Sen “Desarrollo y Libertad”, capítulo 1. 1999.
[4] Véase “Informe de Desarrollo Humano: Profundizar la Democracia en un Mundo Fragmentado”. PNUD, 2002.
[5] Véase Informes de Desarrollo Humano. PNUD.

martes, 29 de abril de 2014

4/29/2014 11:06:00 p. m.
Mayéutica.
Revista del Decanato Experimental de Humanidades y Artes UCLA



La investigación en desarrollo humano local, participación y política social

Mauricio Phélan
mauphelan@gmail.com

El propósito de construir nuevos estilos de desarrollo más autónomos, participativos, locales, sostenible y culturalmente específicos centrados en la búsqueda de una mayor calidad de vida para toda la población, involucra diversas acciones, entre otras, plantearse interrogantes, sistematizar experiencias, proponer nuevas epistemologías y formas de comportamiento societal, así como enfoques metodológicos que permitan asumir esta problemática en toda su complejidad y con el compromiso que implica la posibilidad de construir un mundo más igualitario, solidario y humanista.

Esto nos lleva no sólo a pensar formas de organización económica que posibiliten procesos sustentables y sinérgicos de satisfacción de las necesidades humanas de manera coherente, plena y sana, sino a asumir enfoques transdisciplinarios, modulares y sistémicos, que nos proporcionen categorías adecuadas para comprender los estilos de desarrollo a través de las formas de vida, trabajo, evolución económica y social de nuestros países y territorios, incorporando los aportes de las diferentes disciplinas: filosofía, sociología, economía, psicología, psicología social, politología, antropología, ecodesarrollo, etnodesarrollo, etc.

Diversas propuestas han surgido como respuesta frente a las limitaciones y contradicciones que los actuales tipos de desarrollo y estilos de vida han provocado tanto a escala planetaria como local donde lo importante es que las propuestas de desarrollos humanos, sustentables y solidarios y las metodologías para lograrlos, deben surgir de la reflexión y participación de todos los involucrados en las decisiones acerca de las formas de vivir la vida. Reviste importancia la reflexión acerca de los diferentes problemas centrales en la comprensión y transformación del mundo y de las relaciones de estos con las diferentes oportunidades existentes. Las profundas innovaciones que esta viviendo el país en todos los ámbitos de la vida pública nacional, acompañadas de las sinergias internacionales producidas por la articulación de la política energética y la política exterior, plantean un cambio sustantivo en la comprensión de la participación de los nuevos actores sociales y políticos en las dinámicas institucionales del Estado venezolano.

Es fundamental entonces entender las posibles articulaciones y desarticulaciones entre los grandes procesos macroeconómicos y sociales donde se gestan las grandes políticas económicas y sociales y el espacio local donde tienen lugar las transformaciones de los mundos de vida. Cuando la comunidad organizada es capaz de utilizar el potencial de recursos naturales y culturales existentes para la calidad de vida de toda la población, se puede convenir en decir que es un desarrollo territorial endógeno. El concepto se apoya en la idea de que las localidades y territorios tienen un conjunto de recursos (económicos, humanos, institucionales y culturales) y de economías de escala no explotadas, que constituyen su potencial de desarrollo.

 El conocimiento profundo de aquellas experiencias positivas implica el conocimiento y la comprensión de los procesos humanos involucrados en las propuestas y transformaciones que se han venido dando en los espacios locales. Es de suponer que estos cambios donde los sujetos pasaron a ser actores activos en sus comunidades de alguna manera se reflejen en sus hábitos, motivaciones, relaciones interpersonales, valores y comportamientos en general, aspectos que son centrales en el desarrollo y bienestar.



¿No has podido leer el primer tomo de la revista Mayeutica?



Puedes ver este artículo completo y descargar la revista en el siguiente link:

http://bibvirtual.ucla.edu.ve

martes, 18 de septiembre de 2012

Presentación de los Trabajos de Grado de la Primera Cohorte.

9/18/2012 02:21:00 p. m.


Como una manera para promover la participación de todos los estudiantes en uno de los eventos que quizás es de los más importantes y trascendentes en la historia de la carrera, se publican las fechas de presentación de los trabajos de grado de los estudiantes de la primera cohorte, quienes con dedicación, esfuerzo y muchas veces incertidumbre en diversos aspectos durante todo el transcurso de esta, nuestra licenciatura, hoy alcanzan esa, una de las metas mas esperadas y laboriosas que con mucho orgullo debemos todos acompañar, motivar y participar del proceso, pues sin lugar a dudas son los primeros hijos que pare nuestra madre la Licenciatura en Desarrollo Humano y serán los hermanos de quienes se siguen gestando para pronto, en un futuro cercano, nacer al mundo profesional.




Fuente: Profesor Mauricio Iranzo, información oficial.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Pueblos indígenas. Diálogo entre culturas.

8/29/2012 12:59:00 p. m.
Link de Descarga al final de este post.
Pueblos indígenas, Diálogo entre culturas recorre las diversas problemáticas de los pueblos indígenas en Colombia, y hace un llamado al Estado para transformar la avanzada legislación colombiana sobre los derechos colectivos de esta población,  en realidades de política pública nacional.
El estudio invita  a un diálogo multicultural, al reconocimiento de la diferencia y a trabajar en la defensa simultánea del desarrollo económico y la libertad cultural. Para ello presenta una síntesis de varios de los problemas que amenazan la supervivencia de los pueblos indígenas desde una perspectiva de desarrollo humano, entre ellos:

  • El reconocimiento y la protección de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, indispensable para su supervivencia.
  • La comprensión del significado del territorio como soporte espiritual  y escenario de la vida de toda la comunidad, y presupuesto esencial para la preservación de su modo de vida;
  • El reconocimiento de la diversidad,  lo cual implica comprender que hay nociones diferentes respecto a los derechos de propiedad y los modelos de desarrollo.

Panorama de los pueblos indígenas – el territorio

¿Cuántos son los pueblos indígenas en Colombia? Para el Ministerio de Cultura, hay 87 pueblos; el DANE registra 93 (censo 2005) y la ONIC 102. Según el censo de 2005 (DANE): hay 1.378.884 indígenas en Colombia. Se trata de 3,36% de la población, siendo el departamento de La Guajira el que más población indígena alberga, seguido de Cauca y Nariño.  El 40%  de la población indígena es joven, menor de 15 años.

En Amazonía y Orinoquía hay 32 pueblos en riesgo de desaparición. De ellos, 18 pueblos tienen menos de 200 personas y 10 menos de 100.

Para los pueblos indígenas el territorio es base material y espiritual de su existencia, en una relación con la Madre Tierra que es a la vez sagrada, propiedad colectiva, fuente de vida, base para el desarrollo de la comunidad y de sus planes de vida.

Hay 710 resguardos en 27 departamentos. La extensión que ocupan es de aproximadamente 34 millones de hectáreas, correspondiente al 29,8% del territorio. Pero en su gran mayoría, estos territorios son parques naturales o zonas de reserva forestal, con lo cual sólo 3,12 millones de hectáreas son aptas para labores agropecuarias.

El 63% de la población indígena está sumida en una pobreza estructural y el 47,6% está por debajo de la línea de miseria. Más del 70% de los niños y las niñas sufren desnutrición crónica. Hay numerosos casos de muerte por hambre entre indígenas en la Sierra Nevada de Santa Marta, Vichada, Guaviare y La Guajira.

El analfabetismo entre los indígenas mayores de 15 años se sitúa en más de 11 puntos con respecto al promedio nacional y entre las mujeres la tasa es aún superior en más de 10 puntos con respecto a la masculina. Existe el programa nacional de etno educación, pero su puesta en marcha enfrenta numerosos escollos.

Factores que amenazan la autonomía de las comunidades indígenas y sus derechos consagrados constitucionalmente

Pese a las disposiciones constitucionales y legales para proteger a los pueblos indígenas, graves amenazas dificultan las relaciones entre las políticas del Estado y las comunidades indígenas en cuanto sujetos colectivos de derecho. Cabe resaltar:

-          Ausencia de una política indigenista diferencial clara por parte del Estado, pese al reconocimiento constitucional de Colombia como un Estado multicultural y pluriétnico, lo que debería llevar a potenciar la diferencia, la etnicidad y la cultura.

-          Los pueblos indígenas tienen pocas herramientas para evitar su vulnerabilidad frente a:
  •  El conflicto armado
  • La colonización
  • Los megaproyectos
  • La minería
  • Los hidrocarburos
  • La madera
  • El desplazamiento
  • El narcotráfico
  • La pobreza
Entre 2002 y 2010, unos 74.000 indígenas fueron desplazados de sus territorios. En seguimiento a la sentencia T-025 de 2004 sobre desplazamiento forzado, la Corte Constitucional emitió el auto 004 del 26 de enero de 2009 en el que manifiesta que los pueblos indígenas se encuentran en riesgo de exterminio físico y cultural.

La respuesta indígena

Ante esta situación, el movimiento indígena proclama su derecho a vivir en paz y ha propuesto la participación política activa así como la resistencia civil contra todos los actores del conflicto: guerrilla, paramilitares, ejército y policía. Pioneros de esta posición de resistencia civil han sido los indígenas Nasa, del Cauca.

Así mismo, proclaman su derecho a mejorar las condiciones de vida, sobre todo a la salud y a la educación, y a la conservación de sus medios de subsistencia y seguridad alimentaria. Al desarrollo propio, al control sobre sus territorios, a la valoración de su identidad cultural y participación en las decisiones y agendas programáticas hacia el mejoramiento de sus condiciones materiales e inmateriales de existencia, y a políticas públicas e inversiones diseñadas para atender sus necesidades.

Estos derechos socioeconómicos, sociales y culturales están estipulados en el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas (2007) y en la Constitución de 1991.

Como fruto de sus diversas luchas, las comunidades indígenas han logrado espacios de diálogo y concertación con la institucionalidad del Estado como la Mesa Nacional de Concertación; la Mesa Nacional de Derechos Humanos; la Mesa Nacional de Territorio; la Mesa Nacional de Educación Indígena; y la Mesa Regional Amazónica.

Tienen competencia administrativa o jurisdiccional sobre la temática tres entidades del Estado: la Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior; la Procuraduría General de la Nación; y la Defensoría del Pueblo.

El “Buen vivir” para los pueblos indígenas

Vinculado directamente al territorio, el “buen vivir” sustenta los planes de vida y la existencia de los pueblos indígenas. ¿De qué se trata?

- Vivir en paz y con control sobre los territorios y sus tierras como base material y espiritual de la existencia.

- Respetar y cuidar la Madre Tierra que sufre cada día el impacto y los daños generados por la humanidad.

- Reconocer y valorar en pie de igualdad sus identidades y culturas con valores, tradiciones y conceptos distintos.

- Poder y participación en las decisiones sobre asuntos que les conciernen como pueblos indígenas.

- Poder y participación para configurar con otros, el modelo de Estado que contenga la visión y los anhelos de los pueblos indígenas.

- El Estado colombiano dispone de una amplia normatividad para hacer efectivo el derecho de estos pueblos al reconocimiento territorial y a la protección de su diversidad étnica y cultural; las lenguas y dialectos; la implementación de la educación bilingüe y las tradiciones lingüísticas de cada etnia; la autonomía para la gestión de sus intereses en sus territorios; el gobierno propio; y el derecho a la consulta previa.

Recomendaciones – postulados orientadores para avanzar en el desarrollo humano

-          Políticas públicas desde perspectivas de desarrollo humano: La participación de las organizaciones indígenas en la definición de las políticas públicas que les competen  permitirían respuestas y definiciones más claras y oportunas. Se trata del desarrollo de los pueblos y de cada indígena como seres humanos protegidos por un sistema nacional y universal diferencial, con la certeza de no estar actuando injustamente frente a otros pobres que también requieren intervenciones estatales.

-          La paz, superar el conflicto armado.

-          Por ser el territorio determinante para estas comunidades, para su desarrollo humano es preciso el conocimiento detallado de los proyectos que los afectan.

-          A partir de un enfoque de derechos las políticas públicas deben orientarse a afrontar la situación de los pueblos indígenas desde los marcos normativo, estratégico, institucional; social y presupuestal.

-          El Estado está en la obligación de incluir un enfoque diferencial para pueblos indígenas en todas sus instituciones, que deben comprender e interiorizar los principios y procedimientos que guíen el quehacer de su misión de acuerdo con las características de estas comunidades y con la obligatoriedad de aplicar acciones afirmativas para la protección de los pueblos como sujetos colectivos de derecho, y así garantizar el derecho a la igualdad en la diferencia y a la no discriminación.

Desafíos
Colombia requiere una transformación cultural con un profundo sentido ético que lleve a la sociedad a reconocerse positivamente como nación multicultural, con capacidad de valorar cada una de sus culturas constitutivas. Este reconocimiento debe transformar las estructuras injustas.
 
 Documento a texto completo aquí: Descargar

Fecha: 29/08/2012

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