Mostrando entradas con la etiqueta Social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Social. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de septiembre de 2017

Artículo: Por qué Mentimos

9/11/2017 12:01:00 p. m.


Por: Yudhijit Bhattacharjee.
Para la revista National Geographic.



Imagen creada por Freepik. Libre difusión.
Apenas había recibido alguna educación formal. Había pasado su adolescencia casi completamente solo, sin una casa, en Utah, Estados Unidos, donde había arreado ganado, criado ovejas y leído filosofía. Él mismo se entrenó como corredor de fondo en el desierto de Mojave.

Santana pronto se convirtió en una suerte de estrella en el campus. Académicamente también le iba bien: sacaba "A" en casi todas las materias. Su talante reservado y antecedentes inusuales le otorgaban un atractivo enigmático. Cuando un compañero de habitación le preguntó por qué su cama siempre parecía estar perfectamente bien hecha, le contestó que dormía en el suelo. Parecía muy lógico que alguien que había pasado buena parte de su vida durmiendo al aire libre no estuviera encariñado con las camas.

Su historia era mentira. Unos 18 meses después de matricularse, una mujer lo reconoció como Jay Huntsman, de Palo Alto High School, en California, a quien había conocido hacía seis años. Pero ese tampoco era su verdadero nombre. En realidad era James Hogue, de 31 años, quien había pasado tiempo en prisión por una sentencia en Utah por robo de herramientas y partes de bicicletas. Se lo llevaron esposado de Princeton. En los años siguientes, Hogue ha sido arrestado varias veces por acusaciones de robo. En noviembre, cuando fue arrestado por hurtar en Aspen, Colorado, trató de hacerse pasar por alguien más. 

La historia de la humanidad está llena de mentirosos hábiles y experimentados como Hogue. Muchos son criminales que urden engaños para conseguir recompensas injustas, como hizo por años el financiero Bernie Madoff, estafando millones de dólares a inversionistas hasta que se vino abajo su esquema Ponzi. Algunos son políticos que mienten para llegar al poder o aferrarse a él, como Richard Nixon cuando negó tener papel alguno en el escándalo Watergate.

A veces, la gente miente para mejorar su imagen, motivación que puede explicar muy bien la afirmación, fácilmente rebatible, del presidente Donald Trump de que la cantidad de asistentes a su toma de protesta fue mayor que la de la primera de Barack Obama. La gente miente para esconder un mal comportamiento, como el nadador estadounidense Ryan Lochte durante los Juegos Olímpicos de verano de 2016, quien afirmó que lo habían asaltado a punta de pistola en una gasolinera cuando, de hecho, él y sus compañeros de equipo, borrachos después de una fiesta, habían sido encarados por guardias de seguridad armados por dañar propiedad ajena. Incluso la ciencia académica (mundo ampliamente habitado por gente dedicada a la búsqueda de la verdad), ha demostrado tener una galería de impostores, como el físico Jan Hendrick Schön, cuyos supuestos hallazgos en la investigación de semiconductores moleculares fueron fraudulentos.

Estos embusteros obtuvieron notoriedad por lo indignante, descarado o dañino de sus falsedades. Pero su engaño no hace de ellos el tipo de aberración que nos podríamos imaginar. Las mentiras que los impostores, estafadores y políticos fanfarrones espetan apenas yacen en la cima de una pirámide de engaños que ha caracterizado el comportamiento humano por miles de años.

Resulta que la mayoría de nosotros somos muy versados en mentir. Mentimos con facilidad, de manera pequeña o grande, a extraños, colegas, amigos y seres amados. Nuestra capacidad para practicar la deshonestidad nos es tan fundamental como nuestra necesidad de confiar en los demás, lo que, irónicamente, nos hace pésimos para detectar mentiras. Ser engañosos está entramado en nuestro tejido mismo, tanto que sería veraz decir que mentir es humano.

Bella Depaulo, psicóloga social de la Universidad de California en Santa Bárbara, fue quien documentó por primera vez de manera sistemática la ubicuidad de la mentira. Hace dos décadas, Depaulo y sus colegas les pidieron a 147 adultos que tomaran nota durante una semana cada vez que trataban de engañar a alguien. Los investigadores encontraron que estos sujetos mentían una o dos veces al día en promedio. La mayoría eran mentiras inocuas y su intención era esconder la propia ineptitud o proteger los sentimientos de los demás. Algunas eran excusas (un sujeto justificó no haber sacado la basura aduciendo que desconocía dónde iba). Sin embargo, otras mentiras (como afirmar ser hijo de un diplomático), tenían como intención dar una imagen falsa. Mientras que estas fueron trasgresiones menores, un estudio posterior de Depaulo y otros colegas que involucraba un muestreo similar indicó que la mayoría de la gente ha dicho una o más “mentiras graves”, en algún momento, como ocultarle una aventura al cónyuge o hacer declaraciones falsas en solicitudes para la universidad.

No debería sorprendernos que los seres humanos posean de manera universal un talento para engañarse entre sí. Los investigadores especulan que la mentira como comportamiento surgió no mucho después que el lenguaje. La habilidad para manipular a los demás sin utilizar la fuerza física probablemente otorgó ventaja en la competencia por recursos y parejas, similar a la evolución de estrategias engañosas en el reino animal, como el camuflaje. “Comparado con otros modos de obtener poder, mentir es muy fácil (puntualiza Sissela Bok, profesora de ética en la Universidad de Harvard y una de las pensadoras más prominentes en la materia). Es mucho más fácil mentir para conseguir el dinero o la riqueza de alguien que pegarle en la cabeza o robar un banco”

El origen y desarrollo de la capacidad de mentir.

Imagen creada por Freepik. Libre difusión.
Debido a que mentir ha llegado a reconocerse como un rasgo humano profundamente arraigado, investigadores de ciencias sociales y neurocientíficos han buscado iluminar la naturaleza y los orígenes de este comportamiento. ¿Cómo y cuándo aprendemos a mentir? ¿Cuáles son las causas psicológicas y neurobiológicas de la deshonestidad? ¿Dónde pinta la raya la mayoría de nosotros? Los investigadores han descubierto que somos propensos a creer algunas mentiras incluso cuando son inequívocamente contradichas por evidencia fehaciente. Estas revelaciones sugieren que nuestra proclividad a engañar a otros y nuestra vulnerabilidad a ser engañados resultan en especial relevantes en la era de las redes sociales. Nuestra capacidad como sociedad de separar la verdad de la mentira se encuentra bajo una amenaza sin precedentes.

Igual que aprender a caminar y hablar, mentir es una especie de logro del desarrollo. Mientras los padres suelen considerar preocupantes las mentiras de los niños (ya que son una muestra del inicio de la pérdida de la inocencia), Kang Lee, psicólogo de la Universidad de Toronto, ve el principio de este comportamiento en los niños pequeños como signo tranquilizador de que su crecimiento cognitivo va por buen camino.

Para estudiar la mentira en los niños, Lee y sus colegas usan un experimento sencillo. Les piden que adivinen la identidad de juguetes con base en pistas auditivas. Para los primeros juguetes, la pista es obvia (un ladrido para un perro, un maullido para un gato), y los niños responden con facilidad. Luego, el sonido que se reproduce no tiene nada que ver con el objeto. “Entonces, pones a Beethoven, pero el juguete es un auto”, explica Lee. El investigador deja la habitación con el pretexto de atender una llamada telefónica (una mentira por el bien de la ciencia) y les pide a los niños que no se asomen a ver los juguetes. Al regresar, pide a cada uno la respuesta, seguida por una pregunta: “¿Te asomaste o no?”.

La mayoría de los niños no se resiste a asomarse, descubrieron gracias a cámaras escondidas. El porcentaje de niños que se asoman y luego mienten depende de su edad. Entre los trasgresores de dos años, solo 30% son honestos. Entre los de tres años, 50% miente. Y, para los ocho años, alrededor de 80 % afirma que no se asomó.

Los niños también se vuelven mejores para mentir conforme crecen. Al adivinar el juguete que secretamente espiaron, los de tres y cuatro años dan la respuesta correcta sin darse cuenta de que esto revela su trasgresión y mentira. A los siete u ocho años, los niños aprenden a enmascarar su mentira respondiendo mal a propósito o tratando de que su respuesta parezca una suposición menos razonada.


Los niños de entre cinco y seis años caen en medio. En otro estudio, Lee utilizó al dinosaurio Barney. Una niña de cinco años que negó haberse asomado a ver el juguete escondido bajo una tela le dijo a Lee que quería tocarlo antes de adivinar. “De manera que metió la mano bajo la tela, cerró los ojos y dijo: "Ah, ya sé, es Barney" (recuerda Lee). Le pregunto por qué y dijo: "Porque se siente morado".

Lo que motiva este incremento en la sofisticación de la mentira es el desarrollo de la capacidad del niño para ponerse en los zapatos de alguien más. Conocida como la teoría de la mente, es la facilidad que adquirimos para entender las creencias, intenciones y conocimientos de los demás. Para mentir también es fundamental la función ejecutiva del cerebro: las capacidades requeridas para planeación, atención y autocontrol. Los niños de dos años que mintieron en el experimento de Lee lograron mejores resultados en pruebas de la teoría de la mente y función ejecutiva que quienes no lo hicieron. Incluso a los 16 años, los niños que eran mentirosos competentes tuvieron mejores resultados que los mentirosos mediocres. Por otro lado, los niños en el espectro autista (conocidos por su retraso para desarrollar una teoría de la mente robusta) no son buenos mentirosos.

Unos mienten más que otros.

Imagen creada por Freepik. Libre difusión.
El equipo de Patrick Couwenberg y sus colegas jueces en la Corte Superior de Los Ángeles creían que él era un héroe estadounidense. De acuerdo con lo que contaba, le habían otorgado un Corazón Púrpura en Vietnam. Había participado en operaciones encubiertas para la Agencia Central de Inteligencia. El juez también se jactaba de tener un historial académico impresionante: licenciatura en física y maestría en psicología. Nada de eso era cierto. Cuando fue confrontado, Couwenberg culpó a un padecimiento llamado pseudología fantástica, tendencia a contar historias que contienen hechos entrelazados con fantasía. El argumento no le sirvió para evitar su remoción de la magistratura en 2001.

No parece haber consenso entre psiquiatras respecto a la relación entre la salud mental y la mentira, si bien la gente con ciertos desórdenes psiquiátricos parece exhibir patrones específicos de mentiras (quienes han sido diagnosticados con trastorno antisocial de la personalidad suelen decir mentiras manipuladoras), hay algunos, como los narcisistas, que pueden decir falsedades para reforzar su imagen.

Pero ¿hay algo único en los cerebros de los individuos que mienten más que los otros? En 2005, la psicóloga Yaling Yang y sus colegas compararon escaneos cerebrales de tres grupos: 12 adultos con un historial de mentiras repetidas; 16 que cumplían con los criterios del trastorno antisocial de la personalidad, pero no eran mentirosos frecuentes, y 21 que no eran ni antisociales ni tenían el hábito de mentir. Los investigadores encontraron que los mentirosos tenían por lo menos 20 % más fibras nerviosas por volumen en la corteza prefrontal. Es posible que esto los predisponga a mentir, porque se les pueden ocurrir mentiras con mayor facilidad que a los demás, o podría ser el resultado de mentir repetidamente.

Los psicólogos Nobuhito Abe, de la Universidad de Kioto, y Joshua Greene, de la Universidad de Harvard, escanearon los cerebros de sujetos mediante imágenes de resonancia magnética funcional (IRMF) y encontraron que quienes actuaban de manera deshonesta mostraban mayor actividad en el núcleo accumbens, estructura en el lóbulo frontal basal con un papel clave en el proceso de recompensa. “Mientras más se estimula tu sistema de recompensa por la promesa de obtener dinero (incluso en un contexto perfectamente honesto), más propenso eres a hacer trampa”, explica Greene. En otras palabras, la codicia podría incrementar la predisposición a mentir.

Una mentira puede llevar a otra y a otra, como lo demuestra la forma de mentir sin remordimiento de estafadores seriales como Hogue. Un experimento de Tali Sharot, neurocientífica del University College de Londres, y sus colegas, mostró cómo el cerebro se acostumbra al estrés o a la incomodidad emocional que ocurre cuando mentimos, lo que facilita la mentira siguiente. En los escaneos por IRMF de los participantes, el equipo se centró en la amígdala, región involucrada en el procesamiento de emociones. La respuesta de la amígdala a las mentiras se debilitaba progresivamente con cada una, incluso conforme estas se hacían más grandes. “Quizá involucrarse en pequeños engaños puede llevar a engaños mayores”, comenta Sharot.

La confianza social y su dura relación con la mentira.


Imagen creada por Freepik. Libre difusión.
Mucho del conocimiento que utilizamos para transitar por el mundo proviene de lo que otros nos han dicho. Sin la confianza implícita que tenemos en la comunicación humana estaríamos paralizados como individuos y dejaríamos de tener relaciones sociales. “Obtenemos tanto de creer y hay relativamente poco daño cuando nos embaucan de manera ocasional”, dice Tim Levine, psicólogo de la Universidad de Alabama en Birmingham, quien llama a esta idea la teoría de la verdad por default.

Estar programados para confiar nos hace intrínsecamente crédulos. “Si le dices a alguien "soy piloto", no se sientan a pensar "quizá no es piloto, por qué diría que lo es". No piensan de esa manera”, dice Frank Abagnale, Jr., consultor de seguridad cuyas estafas cuando era joven, incluyendo la falsificación de cheques y hacerse pasar por piloto de una aerolínea, inspiraron la película de 2002 Atrápame si puedes. “Por eso funcionan las estafas, porque, cuando suena el teléfono y el identificador de llamadas dice Servicio de Recaudación Interna, la gente cree automáticamente que son ellos. No se dan cuenta de que alguien pudo haber manipulado el identificador de quien llama”.

Robert Feldman, psicólogo de la Universidad de Massachusetts, lo llama la ventaja del mentiroso. “La gente no espera mentiras, no las busca (asegura), y gran parte del tiempo quiere oír lo que está oyendo”. Oponemos poca resistencia a los engaños que nos gustan y reconfortan, ya sea el elogio falso o la imposibilidad de tener altos rendimientos de inversión. Cuando la gente con riqueza, poder y estatus nos ofrece falsedades, estas parecen más fáciles de tragar, como lo evidencian las notas crédulas de los medios respecto a la afirmación de robo de Lochte, que se resolvió poco después.

Los investigadores han mostrado que somos especialmente propensos a aceptar mentiras que confirman nuestra visión del mundo. Los memes que afirman que Obama no nació en Estados Unidos, niegan el cambio climático, acusan al gobierno estadounidense de planear los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y difunden otros “hechos alternativos”, como llamó la consejera de Trump a las afirmaciones respecto a los asistentes a la toma de posesión, han prosperado en internet y redes sociales debido a esta vulnerabilidad. Desacreditarlos no elimina su poder, porque la gente evalúa la evidencia presentada mediante un marco de creencias y prejuicios preexistentes, dice George Lakoff, lingüista cognitivo de la Universidad de California en Berkeley. “Si llega un hecho que no encaja en tu marco, no lo notarás o lo ignorarás, o lo ridiculizarás, o te intrigará; o lo atacarás si es amenazador”.

Un estudio reciente llevado a cabo por Briony Swire-thompson, candidata al doctorado en psicología cognitiva en la Universidad de Australia Occidental, documenta la inefectividad de la información basada en evidencia a la hora de refutar creencias incorrectas. En 2015, Swire-thompson les presentó a alrededor de 2000 adultos estadounidenses una de dos afirmaciones: “Las vacunas causan autismo” o “Donald Trump dijo que las vacunas causan autismo” (Trump ha sugerido repetidamente que hay una relación, pese a la falta de evidencia científica que lo respalde).

No sorprende que los participantes que apoyaban a Trump mostraran una mayor creencia en la información errónea cuando estaba vinculada al nombre de Trump. Posteriormente se les dio a los participantes una pequeña explicación (citando un estudio a gran escala), de por qué la relación entre las vacunas y el autismo era falsa, y se les pidió que reevaluaran su creencia al respecto. Los participantes (a lo largo de todo el espectro político), ahora aceptaban que las declaraciones que sostenían dicha relación eran falsas, pero se vio que su creencia en la desinformación había regresado casi al mismo nivel al examinarlos de nuevo una semana más tarde.

Otros estudios han mostrado que la evidencia que socava las mentiras podría de hecho reforzar la creencia en ellas. “La gente es propensa a pensar que la información familiar es verdadera. Así que, cada vez que te retractas, corres el riesgo de volverla más familiar, lo que hace que la retracción sea en realidad menos efectiva, irónicamente, a largo plazo”, afirma Swire-thompson.

¿Cuál podría ser entonces la mejor manera de impedir el avance raudo de las mentiras en nuestras vidas colectivas? La respuesta no es clara. La tecnología ha abierto una nueva frontera para el engaño, añadiendo una vuelta de tuerca del siglo XXI al conflicto milenario entre nuestro ser mentiroso y el confiado.


Publicado originalmente en: National Geographic Magazine. "Why We Lie: The science behind our complicated relationship with the truth". Vol. 231. Nº 6. Junio 2017. National Geographic Partners, LLC. Washington, DC.

Transcrito y Traducido por Humanolitics.





martes, 5 de septiembre de 2017

Valorar el trabajo de las mujeres

9/05/2017 11:37:00 a. m.

Por: Bharati Sadasivam.
Asesora Regional de Género en la oficina del PNUD para Europa y Asia Central.



En los próximos meses, los 12.000 empleados de la sede de Apple en Cupertino, California, terminarán de trasladarse a un extravagante nuevo campus. Llamado la "nave espacial", abarca 260.128 metros cuadrados, cuenta con un estudio de yoga de dos pisos, senderos para correr e incluso revolucionarias cajas de pizza que mantienen crujientes los pedazos. Pero, a pesar de la gran inversión, el campus no tiene guardería infantil.
Al ignorar la importancia que tiene el cuidado de los niños para los padres que trabajan, Apple está lejos de ser una empresa singular, y tal omisión pone a los padres en una posición muy desventajosa en su ruta para alcanzar su potencial económico, sobre todo en el caso de las madres.
Imagen creada por Freepik. Libre distribución.
En todo el mundo, las mujeres realizan el doble del trabajo doméstico y de cuidado no remunerados (incluidos la crianza de los hijos, el cuidado de familiares ancianos o enfermos y el manejo del hogar) que los hombres (en Humanolitics hemos hablado de ello). En México, India y Turquía, las mujeres realizan tres veces más trabajo de cuidado que los hombres.
Sin embargo, a pesar de que las mujeres de todo el mundo realmente trabajan más que los hombres en total (incluidos el trabajo remunerado y no remunerado), en promedio perciben salarios de un 25% menos. A nivel mundial, solo la mitad de las mujeres en edad de trabajar conforma la fuerza laboral remunerada, en comparación con más de tres cuartas partes de los hombres.
Esta situación está cambiando poco a poco. El trabajo doméstico y de cuidado no remunerados cada vez se consideran menos como "trabajo de mujeres", ya que los hombres de hoy están asumiendo más responsabilidades en el hogar que sus padres y abuelos. En algunos países, en especial en Europa, se están revisando las políticas tradicionales de licencias laborales, a fin de que los padres puedan elegir cómo distribuir el tiempo libre que les toca después del nacimiento de un hijo.
En términos generales, cada vez más se va reconociendo el valor del trabajo doméstico y de cuidado no remunerados, no solo en favor de los niños y otros miembros de la familia, sino también en favor de la salud a largo plazo de las sociedades y economías. Los esfuerzos para medir la contribución del trabajo de cuidado a las economías nacionales han producido estimaciones que oscilan entre el 20% y el 60%  del PIB.
En 2015, los Estados Miembros de las Naciones Unidas adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que piden el reconocimiento, la reducción y la redistribución del trabajo de cuidado no remunerado, una medida que economistas feministas y defensores de la igualdad de género han venido proponiendo desde hace mucho tiempo. La pregunta que debemos responder es qué puede hacerse para alcanzar dicho objetivo.
La responsabilidad recaerá ante todo sobre los gobiernos. A fin de cuentas, si bien las empresas o las asociaciones de vecinos pueden ofrecer opciones de guarderías a los padres que trabajan, los costos y la calidad varían ampliamente. Se necesita la acción del gobierno para asegurar que los servicios asistenciales cubran a todas las personas que los necesiten, desde los niños en edad preescolar hasta los enfermos, las personas con discapacidad y los ancianos, y que dichos servicios sean universalmente accesibles y asequibles.
Lo que es más importante, los gobiernos deben establecer los requisitos de los programas de licencia parental y familiar. En conjunto con las empresas privadas, también pueden ofrecer incentivos monetarios para que hombres y mujeres compartan el trabajo doméstico y el de cuidado más equitativamente. En un momento en que muchos gobiernos, sobre todo en el mundo en desarrollo, enfrentan graves limitaciones fiscales, tales intervenciones podrían parecer una exageración, pero el gasto en el sector asistencial debe considerarse una inversión y no un costo. 
Un estudio reciente realizado en Turquía demuestra que un dólar estadounidense de dinero público invertido en el sector asistencial podría crear 2,5 veces los puestos de trabajo que crearía un dólar invertido en la industria de la construcción. Más de la mitad de esos trabajos serían para las mujeres.
Las instituciones internacionales pueden desempeñar un papel importante. En la ex República Yugoslava de Macedonia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), emprendió una iniciativa que ayudó a las mujeres que habían trabajado principalmente en casa durante toda su vida a encontrar empleo en el sector asistencial.
A medida que la población crezca y envejezca, el sector asistencial simplemente aumentará en importancia. Los países que se adapten en el presente a estas nuevas circunstancias disfrutarán de una ventaja considerable, ya que el proceso de adaptación refuerza los derechos y las libertades de las mujeres, genera empleo y hace más equitativas las sociedades. En vista de todo esto, ¿qué estamos esperando?

Publicado originalmente en: PNUD

miércoles, 30 de agosto de 2017

Inversión en Desarrollo para las Futuras Generaciones

8/30/2017 09:57:00 a. m.

Por: Bjørn Lomborg
Director del Centro de Consenso de Copenhague



La desnutrición recibe mucho menos atención que la mayor parte de los demás retos del planeta. Sin embargo, es un área donde una inversión relativamente pequeña puede tener el efecto más potente.

Se estima que dos mil millones de personas no reciben las vitaminas y minerales esenciales que necesitan para crecer y desarrollarse, principalmente hierro, yodo, vitamina A y zinc. Peor aún, la desnutrición y subnutrición son parte de un cruel ciclo en que ambas son causas y efectos de la pobreza.
Se trata de un ciclo que afecta de manera desproporcionada a niños y bebés, sobre los cuales la desnutrición tiene consecuencias devastadoras, como discapacidades mentales, problemas de aprendizaje en la escuela, y mala salud en general. Incluso deficiencias nutricionales moderadas pueden afectar el desarrollo de un niño, y puesto que cuando crezca le resultará más difícil obtener un buen trabajo, la desnutrición afecta no solo sus vidas, sino también las de las generaciones siguientes.
Idealmente, los nutrientes deberían proceder de una dieta variada y equilibrada. Ya que esto no es siempre posible, particularmente en países pobres, los gobiernos y las organizaciones tienen la responsabilidad de ayudar.
Por más de una década, el centro de estudios que dirijo, el Consenso de Copenhague, ha estudiado y comparado las opciones de desarrollo a disposición de los gobiernos y organizaciones donantes que funcionan a niveles nacional, regional y global. Colaboramos con los más reputados economistas, entre los que se cuentan varios premios Nobel, para determinar las mejores maneras de enfrentar los mayores retos de la humanidad.
Durante este tiempo, hemos puesto de relieve una amplia gama de causas importantes. Por ejemplo, en 2004 nuestros estudios sirvieron de argumentación para intensificar la lucha contra el VIH/SIDA, cuando se convirtió en una prioridad del gobierno danés. Y el año pasado, el presidente colombiano Juan Manuel Santos declaró que gracias a nuestros estudios sobre biodiversidad se cuadruplicó el tamaño de una reserva marina en la costa de su país.
Todavía, las inversiones diseñadas para combatir la “hambruna secreta” o deficiencias de micronutrientes han estado constantemente en los primeros puestos de nuestras listas de prioridades. La evidencia muestra con claridad que la ruptura de los ciclos intergeneracionales de pobreza y subnutrición es una de las maneras más potentes de mejorar las vidas en cualquier lugar del planeta.
Tanto en 2008 como 2012, los proyectos del Consenso de Copenhague centrados en las prioridades globales para el desarrollo concluyeron que las autoridades y filántropos deberían considerar como una prioridad el combate de la desnutrición. En cada uno de estos proyectos, los expertos produjeron decenas de informes de investigación que examinaban de qué modo era mejor destinar recursos sobre una variedad de problemas, desde conflictos armados y destrucción de la biodiversidad a la propagación de enfermedades infecciosas y la higienización.
Incluso ante decenas de atractivas inversiones para escoger, en el examen de los datos los economistas premiados con el Nobel encontraron que las medidas para combatir la desnutrición se encontraban entre las opciones más potentes. El estudio de 2012 demostró que una inversión de apenas USD 100 por niño podría pagar una serie de intervenciones –incluidos micronutrientes, mejoras a la calidad dietética y programas de cambio de conducta- que reducirían en un 36% la desnutrición en los países en desarrollo. En otras palabras, cada dólar que se destinara a reducir la subnutrición crónica (incluso en países muy pobres), crearía un retorno a la sociedad por un valor de USD 30.
El estudio de 2012 tuvo un efecto tangible. El año siguiente, una coalición de organizaciones no gubernamentales prometió aportar más de USD 750 millones a programas de nutrición, basándose en parte en nuestros hallazgos. De modo similar, el ex Primer Ministro David Cameron citó el mismo estudio en un encuentro de 2013 sobre “Nutrición para el crecimiento”, cuando los gobiernos del G8 se comprometieron a gastar USD 4,15 mil millones más en la lucha contra la desnutrición.
Lo que es cierto al nivel global también lo es al interior de muchos países. Los dos proyectos más recientes del Consenso de Copenhague se centraron en Bangladesh y Haití. En Bangladesh, 30.000 niños mueren cada año debido a la desnutrición. Llamamos a invertir más en intervenciones que apuntaran a llegar a niños en sus 1000 primeros días de vida, y en un giro promisorio, nuestros estudios fueron un factor del Segundo Plan de Acción para la Nutrición de Bangladesh.
En Haití, el gobierno con el apoyo de la USAID, ha lanzado el primer proyecto de enriquecimiento de alimentos, lo que ayuda a muchas personas a la vez, porque añade nutrientes a alimentos de amplio consumo, como productos básicos (trigo, arroz, aceites) o condimentos (sal, salsa de soja, azúcar). Es apenas un arma en la lucha contra la desnutrición (otras herramientas son iniciativas de educación y selección de objetivos, como proporcionar suplementos a madres y recién nacidos), pero es una muy importante.
El enriquecimiento no es una idea nueva. La mayoría de los habitantes de los países ricos se benefician de ella, lo sepan o no. A principios del siglo XX, comenzó en Suiza la iodización de la sal, y desde entonces se ha aplicado en todo el mundo. La margarina fortalecida con vitamina A se introdujo en Dinamarca en 1918. Y en los años 30, se introdujeron en varios países desarrollados leche fortalecida con vitamina A y harina enriquecida con hierro y vitaminas B. En este punto, el enriquecimiento de los alimentos es casi universal en el mundo desarrollado, pero sigue ausente de los países de ingresos bajos y medios.
El proyecto en Haití se centrará en enriquecer la harina de trigo con hierro y ácido fólico, aceites vegetales y sal con yodo. Tras presentar nuestras conclusiones al Presidente haitiano Jovenel Moïse, adoptó medidas que requieren que todo el trigo esté fortificado con micronutrientes dentro de un año. Y durante el lanzamiento del nuevo programa, un funcionario de EE.UU. citó los estudios del Consenso de Copenhague para demostrar que la fortificación es una de “las inversiones más eficaces en el desarrollo de Haití”.
Un informe de investigación realizado por Stephen Vosti de la Universidad de California, Davis, indica que un 95% de la harina de trigo de Haití se podría fortificar por una década con una inversión de apenas USD 5,1 de micronutrientes premezclados, equipos y formación. Esta inversión relativamente pequeña rendiría extraordinarios beneficios, como prevenir 140 muertes por defectos del tubo neural y más de 250.000 casos de anemia por año. En términos monetarios, cada dólar que se gastara generaría beneficios para la sociedad haitiana por un valor de USD 24.
No existe una panacea para todos los retos actuales para el desarrollo. Pero las políticas de mejorar la nutrición se acercan mucho, ya que tienen el potencial de poner fin a un cruel ciclo de pobreza y desnutrición que puede durar generaciones.
Publicado originalmente en Project Syndicate

lunes, 28 de agosto de 2017

¿A quiénes están dejando atrás América Latina y el Caribe?

8/28/2017 03:02:00 p. m.

Por: Jessica Faieta
Subsecretaria general de la ONU y Directora del PNUD para América Latina y el Caribe



Más de 40 países –11 de América Latina y el Caribe– han compartido en un Foro en la ONU en Nueva York el mes pasado sus avances en el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la nueva agenda para avanzar en lo social, económico y ambiental hasta 2030. El encuentro ha dejado evidente la voluntad política de la región de adoptar y cumplir con esta agenda universal. Presentaron sus avances Argentina, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Perú y Uruguay, a los que sumamos Colombia, México y Venezuela, que compartieron informes en 2016.
Los ODS reconocen la virtud del crecimiento económico inclusivo, sostenible, que respete al medio ambiente y fortalezca los marcos institucionales y normativos. La agenda busca "no dejar a nadie atrás", y admite que el mercado no lo resuelve todo. Esto es fundamental para nuestra región, la más desigual del mundo.
Durante el foro en la ONU el secretario general presentó su informe sobre los ODS, que muestra avances y retos para América Latina y el Caribe. En las dos últimas décadas la región obtuvo logros extraordinarios: la proporción de la población que vive en pobreza extrema (menos de 1,90 dólares diarios) se redujo de un 13,9% (1999) al 5,4% (2013). Además, un 61% de latinoamericanos tenía algún tipo de protección social en 2016.
Pero el informe también revela que seguimos en deuda con ciertos grupos, en especial los jóvenes y las mujeres. Además, ser afrodescendiente, indígena, LGBTI, persona con discapacidades, incide en las oportunidades y posibilidades de ascenso social y económico y en el acceso a servicios en nuestra región, según se detalla en un reciente estudio del PNUD.
Hay desafíos para los jóvenes, en especial los de bajos ingresos. El crecimiento anual del PIB per cápita se ha reducido en la última década y la tasa de desempleo de los jóvenes (17,2) fue casi tres veces superior a la de los adultos (6,1) en 2016.
Si anteriormente el mundo se centraba en medir el número de niños en la escuela, la nueva agenda mira la calidad de la enseñanza. Este informe muestra que, aunque hay más estudiantes que nunca antes, en muchos países de la región solo la mitad de ellos ha logrado niveles mínimos de competencia en lectura o matemáticas al final de la enseñanza primaria.
La región sigue siendo la más violenta del mundo, con hasta 27,3 asesinatos por 100.000 habitantes. Los jóvenes, principalmente los varones, son los más afectados y también son los responsables más comunes de la violencia y los delitos, según un informe del PNUD que hace un llamado para evitar su criminalización y estigmatización.
Para las mujeres quedan muchos retos pendientes. Un promedio de 12% sufrieron violencia física o sexual por sus compañeros en los últimos 12 meses. Además, tenemos la segunda tasa más alta de embarazos adolescentes del mundo. Asimismo, las mujeres dedican tres veces más tiempo que los hombres a los trabajos domésticos no remunerados, una disparidad que aumenta en América Latina cuando hay niños en los hogares.
Aunque hay más estudiantes que nunca antes, en muchos países de la región solo la mitad de ellos ha logrado niveles mínimos de competencia en lectura o matemáticas al final de la enseñanza primaria
Por otro lado, un gran logro: hay más mujeres en los Parlamentos. Subimos de un 15,2% en el 2000 al 29,4% en el 2017, siendo hoy la segunda región del mundo con más parlamentarias.
Más allá de los datos en el informe, la región ha tomado pasos concretos en crear o adaptar institucionalidad para implementar los ODS y varios países avanzan en incorporar las metas en sus planificaciones y presupuestos.
Es una buena noticia. La nueva agenda brinda una oportunidad histórica de repensar el modelo de progreso y alienta a que muchos países definan nuevas formas de trabajar con el sector público, privado y la sociedad civil, por el planeta y las personas, sin dejar a nadie atrás.
Artículo publicado originalmente en Blog PNUD

lunes, 12 de junio de 2017

Las injusticias sociales del Zika

6/12/2017 05:03:00 p. m.

Por: Pia Riggirozzi
Profesora asociada en Políticas Globales de la Universidad de Southampton, EE.UU.


Foto: Eduardo Anizelli/Folhapress
Los brotes de enfermedades transmisibles en el mundo en desarrollo, desde la perspectiva de la salud, son suficientemente malos. Pero también tienen serias implicaciones hacia la justicia social, porque agudizan las crisis de derechos humanos desde hace mucho tiempo, incluso socavando la ya débil provisión de servicios públicos y profundizando las desigualdades existentes.

Al igual que el brote de Ébola de 2014 en África Occidental, el brote de Zika en América Central y América del Sur en 2015 afectó a los grupos sociales más vulnerables (mujeres, niños, minorías étnicas), y mientras más pobres, se torna más difícil. Al igual que la fiebre amarilla, el dengue y otras enfermedades, el Zika es transmitido por los mosquitos Aedes aegypti. Pero, inusualmente para un virus transmitido por mosquitos, el Zika también puede transmitirse sexualmente y, aún más inusual, está asociado con condiciones neurológicas y de desarrollo que afectan a los bebés: microcefalia y síndrome de Guillain-Barré. De resto, sus síntomas son a menudo bastante suaves (noticia relacionada).

Lo anterior significa que, de los más de 1,5 millones de personas afectadas por el Zika desde el brote, las consecuencias fueron más preocupantes para mujeres en edad fértil, especialmente para aquellas que ya estaban embarazadas. Entre 2016 y 2017, se confirmaron 11.059 casos de Zika en mujeres embarazadas, lo que produjo 10.867 casos de microcefalia, así como otras malformaciones congénitas del sistema nervioso central de sus bebés. Destacando, además, que el 56% de estos nacieron de mujeres pobres y mujeres de color del noreste de Brasil.

Claramente, la crisis del Zika no es neutral en cuanto a género. Al abordar sus consecuencias a mediano y largo plazo, se necesita un enfoque en las mujeres, especialmente en las mujeres pobres. Eso no significa una mayor cobertura mediática de las deformidades asociadas con la microcefalia o incluso de las dificultades que enfrentan sus madres. Y ciertamente no significa más esfuerzos para controlar el comportamiento de las mujeres.

Para evitar la infección, a las mujeres se les ha aconsejado el uso de repelente de mosquitos; eliminar el agua estancada alrededor de sus casas; llevar mangas largas; y, si es posible, usar condones o evitar el sexo. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos aconsejó a las mujeres embarazadas que se abstuvieran de viajar a los países afectados. Más extremo aún, la mayoría de los funcionarios de salud en El Salvador y Colombia instaron a las mujeres a no quedar embarazadas hasta 2018 (noticia relacionada).

Tales recomendaciones, por muy bien intencionadas que fueran, son fundamentalmente erróneas. Para empezar, hacen hincapié en el control y vigilancia de vectores a corto plazo, a la vez que desvinculan la enfermedad de los determinantes sociales y estructurales de la salud, incluida la infraestructura pública, como las aguas servidas, el saneamiento adecuado y el acceso a la atención.

También, imponen la responsabilidad de evitar las enfermedades y el embarazo principalmente a las mujeres, al tiempo que no reconocen la falta de control que muchas mujeres tienen sobre sus cuerpos y embarazos. Muchas de las áreas afectadas por el Zika tienen altos índices de violencia sexual, embarazo precoz, falta de educación sexual e inadecuado acceso a los anticonceptivos. Por estas razones, más del 50% de los embarazos en América Latina no son intencionales (consultar estudio relacionado).

Para empeorar las cosas, en la mayoría de los países latinoamericanos afectados por el Zika, el aborto es ilegal o permitido sólo en situaciones excepcionales. Por ejemplo, en El Salvador, donde se registraron más de 7.000 casos de Zika entre diciembre de 2015 y enero de 2016, los abortos son ilegales en todas las circunstancias, e incluso, los abortos espontáneos, si se demuestra que son autoinducidos, pueden llevar a convicciones de homicidio (noticia relacionada).

La posición de Estados Unidos tampoco ha ayudado. El año pasado, el gobierno del presidente estadounidense Barack Obama pidió al congreso 1.800 millones de dólares en fondos de emergencia para ayudar a prepararse y responder a la amenaza del Zika. Pero la política del aborto intervino, mientras los legisladores republicanos, dirigiendo una audiencia del congreso sobre el brote de Zika, hicieron que el financiamiento estuviera condicionado a las políticas contra el aborto en los países receptores (noticia relacionada).

Foto: FAO/Simon Miana
Los problemas que acarrea el enfoque dominante para contener el virus del Zika (es decir, que le da a las mujeres demasiada responsabilidad al tiempo que les da muy poco poder), no están perdidos para todo el mundo. El año pasado, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Mundial de la Salud hicieron hincapié en la necesidad de poner los derechos humanos en el centro de la respuesta al brote del Zika (artículo relacionado).

Si bien, el reconocimiento de alto nivel de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres es un paso positivo, está lejos de ser suficiente. Y hacer lo necesario para proteger esos derechos, particularmente entre las mujeres pobres y vulnerables de los países en desarrollo, requerirá un compromiso político profundo y sostenido.

En particular, debe revisarse la legislación nacional para garantizar que todas las mujeres, ya sean portadoras de un bebé con microcefalia o no, tengan plena autonomía reproductiva. Las mujeres deben poder basar sus elecciones reproductivas en sus propias necesidades, sus deseos físicos y emocionales, no en los juicios morales de agentes poderosos o en el riesgo de sanciones penales.

Los grupos de promoción en Brasil, por ejemplo, ya están presionando para lograr tales resultados, presentando casos legales ante la Corte Suprema para asegurar mayores derechos reproductivos para las mujeres, incluyendo el derecho a un aborto seguro y legal. Dichos casos tienden a apoyarse en la Constitución Nacional de 1988, que garantiza el derecho al aborto en caso de violación, peligro para la vida de la madre o anencefalia, otro defecto congénito que afecta al cerebro (artículo relacionado).

Al perseguir estos cambios, las campañas también deberían reconocer y abordar los vínculos entre los derechos de las mujeres y los derechos de las personas con discapacidad. De hecho, deberían promover la igualdad para todos los grupos marginados.

Las consecuencias del Zika, a medio y largo plazo, deben ser abordadas con esto en mente. Cuando una mujer da a luz a un niño con un síndrome congénito derivado del virus del Zika, la respuesta debe basarse en la dignidad, el valor y los derechos de cada individuo. Se deben reconocer los procesos que mantienen a ciertos individuos y grupos en la pobreza, al tiempo que les niegan los derechos básicos de ciudadanía. Es por eso que los activistas deben insistir en que el Estado sea el responsable de proporcionar servicios de atención, así como apoyo, apropiados para cada mujer, además de servicios infantiles que satisfagan sus necesidades y respeten sus derechos.

Traducido por Ricardo De Angelis

viernes, 2 de junio de 2017

El Futuro del Trabajo

6/02/2017 12:10:00 p. m.

Por: Arun Sundararajan
Artículo íntegro.


La economía digital erosionará drásticamente la relación tradicional empleador-empleado. Para los jóvenes de hoy, el futuro del trabajo puede ser más incierto que nunca.



La confluencia de dos fuerzas digitales cambiará dramáticamente el lugar de trabajo del mañana, llevando a una fuerte reducción en la relación tradicional empleador-empleado. Las nuevas plataformas permiten organizar la actividad económica de manera que cambie gran parte de lo que tradicionalmente se logró por los trabajadores a tiempo completo dentro de una organización, a una multitud de empresarios individuales y trabajadores a la carta. El resultado es una economía que depende cada vez más de las relaciones freelance a corto plazo, más que del empleo a tiempo completo.

Al mismo tiempo, la inteligencia artificial, así como las tecnologías habilitadas para la robótica, están mejorando cada vez más en tareas cognitivas y físicas que componen el trabajo de hoy, presagiando la automatización de actividades humanas como conducir un vehículo o gestionar un proyecto,  e interrumpiendo una serie de ocupaciones dentro de las que se incluye las  leyes, consultoría, venta al por menor y transporte.

Cambios laborales

La confluencia de estos dos factores conduce a un mercado laboral en el que los puestos de trabajo a tiempo completo pueden dividirse en tareas y proyectos. Esto facilitará la sustitución del capital en forma de tecnologías de automatización para el trabajo humano y el talento, tendencia que se verá reforzada por la disminución del poder de los sindicatos.

La sociedad y el gobierno tendrán que seguir el ritmo de estos cambios en los acuerdos laborales. Por otro lado, para evitar nuevos aumentos en la desigualdad de ingresos y riqueza, que se derivan de la concentración sostenida de capital durante los últimos 50 años, debemos aspirar a un futuro de "capitalismo basado en multitudes", en el que la mayor parte de la fuerza de trabajo cambia de un trabajo de tiempo completo por su talento o por dependencia de un empleador, a dirigir un negocio individual, para ser, en efecto, un micro empresario que posee una porción minúscula del capital de la sociedad.

A medida que menos personas se ganen la vida en la forma tradicional y muchos, si no la mayoría, enfrentan repetidos cambios durante sus carreras, el énfasis en la educación también debe cambiar. En lugar de centrarnos principalmente en instituciones de educación superior de dos o cuatro años que educan temprano en la vida, como lo hicimos en el siglo XX, la sociedad debe crear instituciones educativas sólidas que ayuden a los trabajadores a realizar transiciones durante sus carreras. Además, la red de seguridad social (que a menudo incluye seguro médico, vacaciones remuneradas, seguro de trabajo, contribuciones de jubilación y salarios previsibles que estabilizan las ganancias), debe ser repensada en una era de mayor iniciativa empresarial individual.

Varios estudios realizados en los últimos dos años han documentado aumentos  de la "fuerza de trabajo no empleada": que se refiere a personas que obtienen su ingreso primario o suplementario de arreglos independientes. Las estimaciones del número total de estos trabajadores independientes en los Estados Unidos oscilan entre 40 y 68 millones (véase gráfico 1). La variación refleja diferentes definiciones y métodos, sin embargo, tanto las estimaciones altas como las bajas demuestran que los trabajadores independientes representan una fracción significativa de los 160 millones de personas que conforman la mano de obra civil del país.
Gráfico 1

La tendencia a perseguir el "trabajo sin empleo" es más pronunciada entre los jóvenes. Por ejemplo, el 40% de los trabajadores independientes que obtienen su ingreso primario de esta manera son los llamados millennials (generación Y o generación del milenio), en comparación con alrededor de un tercio de la fuerza laboral civil en general, según una encuesta realizada por MBO Partners.

La aparición de numerosas plataformas digitales, que facilitan la obtención de ingresos sin empleo, probablemente acelere esta tendencia. Muchas de estas plataformas comercializan activos personales poniéndolos en usos más productivos, pudiendo destacar plataformas de transporte (como Uber y Lyft en los Estados Unidos, Didi Chuxing en China, BlaBlaCar en Francia, Ola en India y Grab en el sudeste de Asia); otros como Airbnb, que permite a las personas (más de 3 millones a finales de 2016), gestionar un negocio de alojamiento comercial a corto plazo en su casa y, las plataformas de alquiler de coches "peer-to-peer" como Drivy en Europa y Getaround en Estados Unidos. También se incluyen un número creciente de plataformas de trabajo a la carta y freelance como Upwork, que opera a nivel mundial y cuenta con más de 12 millones de freelancers registrados, los cuales ofrecen habilidades que van desde administración y servicio al cliente, hasta desarrollo web y contabilidad; Plataformas específicas para cada país como CrowdWorks en Japón (con más de un millón de trabajadores), y Giraffe en Sudáfrica; Y plataformas de trabajo profesionales específicas por sector, como Catalant para consultoría de gestión, Gigster para el desarrollo de software de gama alta y UpCounsel para servicios legales.


Un estudio del Instituto JPMorgan Chase (ver aquí), de noviembre de 2016 documenta el cambio mencionado: a finales de 2013, alrededor del 0,5% de los adultos estadounidenses había obtenido ingresos por trabajo sin empleo a través de dichas plataformas y, a mediados de 2016, ese número había crecido hasta el 4%. Aunque no hay estimaciones globales comparables, un estudio de octubre de 2016 del McKinsey Global Institute (ver aquí), documentó un porcentaje similar: alrededor del 4% en Francia, Alemania, España, Suecia y Reino Unido. Los acuerdos de trabajo sin empleo se ampliarán aún más en los próximos años, a medida que proliferen las plataformas laborales profesionales específicas del sector, posiblemente tomando puestos de trabajo a tiempo completo de las empresas y convirtiéndolos en conjuntos de proyectos o tareas. Esto cambiará la fuente de confianza comercial hacia los sistemas digitales y aumentará el papel del nuevo software empresarial de empresas como WorkMarket y SAP, que gestionan flujos de trabajo complejos basados ​​en tareas bajo demanda.

La segunda era de las máquinas

Las preocupaciones acerca de este ataque tecnológico a demanda, sobre el empleo a tiempo completo, se ven agravadas por las crecientes preocupaciones sobre la automatización del trabajo, que se hacen posibles por los avances en inteligencia artificial y robótica. Por supuesto, los temores de desempleo causado por avances tecnológicos no son nuevos. En los llamados disturbios laborales luditas entre 1811 y 1816 en Gran Bretaña, los trabajadores textiles destruyeron la maquinaria de tejer que creían que reemplazaría su papel en la producción.

Un informe titulado "Technology and the American Economy" (ver aquí), preparado para el presidente de Estados Unidos por la Comisión Nacional de Tecnología, Automatización y Progreso Económico (NCTAEP), expresó preocupaciones similares, mencionando que: "El temor ha sido expresado por algunos, incluso en términos en los que el cambio tecnológico, en un futuro cercano, no sólo causará cada vez más desempleo, sino también eliminará, con el tiempo, casi todos los trabajos, sustituyéndolos con lo que ahora llamamos trabajo automático o realizado por máquinas".

Este informe no fue preparado para el presidente Barack Obama en 2016, como podría pensarse, fue presentado al presidente Lyndon Johnson 50 años antes y, aunque exageraba en sus pronósticos, era exacto acerca de las pérdidas de empleos en la industria manufacturera a largo plazo. Aunque el empleo manufacturero en Estados Unidos siguió aumentando en la década siguiente a dicho informe, alcanzando casi 20 millones de puestos de trabajo a finales de 1970, comenzó a caer poco después. Los empleos manufactureros representaron el 22% de los empleos no agrícolas en 1977. En cambio, los 12 millones de empleos manufactureros actualmente representan menos del 10% de las nóminas no agrícolas.

Aunque es difícil desentrañar con precisión los efectos comerciales de los cambios tecnológicos, muchos creen que las pérdidas de empleos en Estados Unidos en los últimos 15 años es un reflejo de la automatización de las fábricas, más que de las empresas que cambian la producción a operaciones extranjeras de bajo costo. De hecho, a medida que los empleos estaban disminuyendo, la producción manufacturera estadounidense estaba creciendo. A medida que las tecnologías de robótica continúan mejorando, la automatización puede tener efectos aún más siniestros para China, donde el empleo en la industria manufacturera urbana alcanzó los 80 millones en 2014, un nivel que se verá reducido abruptamente en las próximas décadas.

Tal vez, lo que preocupa a los jóvenes de hoy más que la automatización de las manufacturas, es la expectativa generada en torno a la llamada "segunda era de las máquinas", predicha por Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee en su libro de 2014, en el que las tecnologías comienzan a realizar las tareas cognitivas que una vez fueron de dominio exclusivo de los humanos. 

La tecnología Watson de IBM promete soluciones basadas en inteligencia artificial para el cumplimiento financiero, diagnósticos médicos y servicios legales. Los puntos de venta automatizados, presentes en un número creciente de tiendas minoristas, ya reemplazan a los cajeros. Asimismo, las tecnologías de conducción automática parecen estar listas para amenazar a decenas de millones de camioneros empleados en todo el mundo. Estas profesiones se encuentran dentro del espectro de la experiencia, lo que presagia una desaceleración o, quizás incluso, la reversión de los aumentos salariales al trabajo de alta cualificación que ha acompañado al cambio técnico en las últimas décadas. Además, muchos temen que si las máquinas van más allá de la automatización del trabajo físico, y empiezan a absorber la demanda de capacidades cognitivas, quedará poco qué hacer para los humanos.

Un vistazo a la historia del desplazamiento de puestos de trabajo por causa de la automatización, proporciona cierto contexto y tranquilidad. Como la agricultura se ha estado mecanizando constantemente en Estados Unidos, la proporción de mano de obra empleada en la agricultura cayó de 41% en 1900 a menos de 2% en 2000, sin embargo, las expectativas de desempleo en la economía en general no se materializaron, sino, más bien, el progreso en las tecnologías subyacentes generó nuevas industrias. Tal como señaló David Autor en un artículo publicado en el Journal of Economic Perspectives en 2015, cuando los automóviles desplazaron los viajes ecuestres y sus industrias de apoyo, surgió la industria automovilística junto con carreteras, gasolineras, moteles y tiendas de comida rápida. El punto más amplio es que incluso a medida que las viejas industrias se contraen o desaparecen, surgen y se expanden nuevas que satisfacen diferentes deseos y necesidades humanas.
Gráfico 2

El sector de atención en salud, prácticamente inexistente hace 200 años, representa aproximadamente el 12% del empleo en Estados Unidos en la actualidad (véase el gráfico 2, línea violeta). El turismo, apenas considerado industria en 1900, empleó a 235 millones de personas en 2011, constituyendo el 8% del empleo global. Se puede observar así, el surgimiento de un patrón a partir de actividades una vez informales, realizadas por los hogares o en comunidades (como las comunicaciones, entretenimiento, viajes, educación, o atención a los enfermos), convirtiéndose en industrias de la economía formal.

Una vez que las demandas laborales de las industrias que satisfacen las necesidades sociales contemporáneas sean totalmente automatizadas por efecto de las nuevas tecnologías, la gente será libre para satisfacer aspiraciones humanas desatendidas o atender las nuevas necesidades de la sociedad. Tal vez la actividad económica para contrarrestar el cambio climático podría  aumentar dramáticamente, o quizás la educación mundial para formalizar la economía del cuidado.

Capitalismo basado en multitudes

Es así que, el sinnúmero de proyecciones sobre la mayoría de los puestos de trabajo de hoy en día que podrían ser susceptibles a la automatización en las próximas décadas, no son causa de pánico generalizado e inmediato. Pero es necesario destacar que la confluencia de idénticas fuerzas que aumentan el trabajo sin empleo, así como las capacidades cognitivas de las máquinas, podría requerir un cambio en el modelo mediante el cual la sociedad se gana la vida. Esto se debe a que los efectos de desplazamiento laboral, causados por la automatización, están determinados por la la rapidez con que bajan los costos de realizar las diversas tareas que comprenden un trabajo. Si las organizaciones comienzan a desagregar los trabajos y distribuir las tareas hacia las plataformas de trabajo a demanda, el efecto será el de una automatización más rápida de dichas tareas en cuanto las tecnologías estén listas para realizarlas.

Una solución a lo anterior, es redefinir nuestro modelo básico de cómo la gente se gana la vida: alejándonos del pago por mano de obra y talento por parte de una gran organización que posee el capital asociado con la actividad económica y, acercándonos a un sistema de pequeñas empresas que mezclan mano de obra, talento y flujos de capital. Algunos flujos pueden provenir de los propios individuos y algunos otros de otras personas (quizás a través de una plataforma a demanda); Con el tiempo, una parte podría provenir de la inteligencia artificial y tecnologías de la robótica.

La aparición de la economía compartida y otras plataformas de servicios profesionales, hace que el futuro del capitalismo basado en multitudes sea factible a escala. Tal vez el mejor ejemplo es Airbnb, que funciona como intermediario entre las personas que tienen espacios desocupados y aquellas que buscan habitaciones temporales. De acuerdo a varias mediciones, es el proveedor más grande del mundo de alojamientos a corto plazo (el 31 de diciembre de 2016, más de 2 millones de personas en todo el mundo se alojaban en viviendas de Airbnb. En contraste, la cadena hotelera más grande del mundo, Marriott-Starwood, tiene un inventario de aproximadamente la mitad de eso, 1,1 millones de habitaciones.). Airbnb acumula demanda por espacio, proporciona la seguridad que caracteriza a una marca global, y establece, además que hace cumplir algunos estándares (es casi como una nueva generación de operaciones de franquicias). Pero el real funcionamiento de los negocios que proporcionan alojamientos a corto plazo (el establecimiento de precios, la gestión de inventarios, el posicionamiento, la comercialización, la interacción con el cliente, entre otros), lo hacen los 3 millones de hosts (anfitriones dueños de viviendas y habitaciones), que construyen sus propias micro-marcas a través del sistema de reputación de Airbnb.

Airbnb podría ser un microcosmos del futuro del trabajo, relativamente inmune a los efectos de desplazamiento por automatización. En economías más jóvenes y de rápido crecimiento, como las de Brasil, India y Vietnam, donde el empleo institucional a tiempo completo aún no domina, y las instituciones económicas tradicionales varían en eficacia, las plataformas con robustos sistemas de confianza digital, que satisfacen la demanda de servicios con proveedores, podrían estimular una población autónoma y emprendedora, capacitarla para alcanzar mercados globales y elevar su nivel de vida mediante la construcción de capital individual. En economías más maduras, como las de Japón, Reino Unido y Estados Unidos, que ahora dependen principalmente del empleo formal a tiempo completo, este modelo podría mantener niveles razonables de ingresos individuales. En esencia, estos cambios podrían aislar parcialmente la fuerza de trabajo de una mayor sustitución capital-trabajo por efectos de la automatización, ayudando a los trabajadores de hoy a hacer la transición de proveedor de mano de obra a propietario del capital.

En el futuro, el asistente de derecho de hoy podría ser un minúsculo bufete de abogados que opera a través de una plataforma de servicios legales. Esto daría al joven abogado acceso a los clientes corporativos que la plataforma agrega y cultiva mientras que apalanca la mejora de capacidades legales mediante investigación de inteligencia artificial. Los microempresarios podrían operar transporte urbano, o empresas locales de camiones, usando flotas de autos o camiones autónomos a través de una plataforma. Una empresa de consultoría global podría convertirse en una plataforma a través de la cual millones de personas ejecuten prácticas de microconsultoría (o incluso pequeñas asociaciones).

Repensando la Educación

Tal futuro del capitalismo basado en multitudes, a gran escala, requerirá un replanteamiento fundamental de la educación superior. Los países de todo el mundo, más prominentemente Estados Unidos, han invertido mucho en universidades y colegios que preparan su fuerza de trabajo temprano en la vida para una carrera de empleo a tiempo completo. Gran parte de este enfoque debe cambiar hacia el aumento de la disponibilidad y calidad de la educación continua. Los recientes acontecimientos políticos en Estados Unidos y Reino Unido reflejan, en primer lugar, inversiones insuficientes en nuevas oportunidades para los trabajadores desplazados por causa de la automatización y, en segundo lugar, la casi inexistente  preparación para un nuevo mundo del trabajo. Para ayudar a estos trabajadores, se necesitan nuevas instituciones universitarias que proporcionen una educación de transición estructurada y pedagógicamente sólidas. La instrucción debe ir acompañada de una nueva red profesional y de acceso a nuevas oportunidades que ayuden a superar factores como vivienda, crédito y comunidad, que a menudo impiden la reubicación que permita seguir una nueva carrera. Este enfoque daría a los trabajadores una nueva identidad y sentido de propósito, permitiéndoles reconstruir su autoestima. Buscar este tipo de cambios a mitad de carrera debe llegar a ser tan natural como elegir ir a la universidad después de la escuela secundaria.

El gobierno de un país debe liderar la creación de tal sistema. También puede ser prudente reevaluar los planes de estudio de la escuela media y secundaria para las próximas generaciones. A medida que las capacidades cognitivas de las máquinas digitales se expanden, los estudiantes necesitarán menos educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, pudiendo beneficiarse de un mayor énfasis en el pensamiento del diseño, el emprendimiento y la creatividad,  para así prepararse para una carrera microempresarial.

Al mismo tiempo, el contrato social debe modificarse para adaptarse a un tipo diferente de mano de obra. Durante la segunda mitad del siglo XX, se desarrolló una variedad de leyes laborales para mejorar la calidad de la vida laboral de los empleados a tiempo completo, incluyendo salarios mínimos, horas extras y seguros. El financiamiento de varios otros incentivos (salarios estables, tiempo de vacaciones pagado, capacitación en el lugar de trabajo y atención médica), en muchos países se basa en un supuesto de empleo a tiempo completo y en un empleador que provee de todos o parte de los incentivos. El diseño y financiación de la red de seguridad social del mañana debe adaptarse a una fuerza de trabajo cada vez más independiente. Al mismo tiempo, se necesitan sustitutos para las trayectorias profesionales, así como para el sentido de comunidad que muchos trabajadores ahora reciben de la empresa para la que trabajan. Quizás, el papel de las instituciones de educación superior evolucionará para incluir este tipo de planificación de la vida profesional.

Los desafíos que enfrentan los millennials como la fuerza de trabajo de hoy, parecen bastante desalentadores. Sin embargo, si la sociedad juega bien sus cartas, el mañana podría ofrecer una mejor posición. Como hemos aprendido de Thomas Piketty en su libro de 2014, Capital in the 21st Century (ver aquí), el factor más importante de la desigualdad sostenida en las economías modernas es la concentración de la propiedad del capital. Los países cuya política gubernamental dirige una economía hacia un futuro de genuino capitalismo basado en multitudes, y crea una propiedad de capital auténticamente descentralizada, pueden llegar a disfrutar de menos desigualdad como un afortunado subproducto. A medida que las máquinas digitales nos obligan a remodelar nuestro mundo laboral, tal vez también nos muestren un camino hacia una sociedad más equitativa, aquella que hemos estado buscando durante años.

Traducción: Ricardo De Angelis





Sobre nosotros

Somos una web social que combina investigación y artículos destacados en pro de la generación de conocimiento. Aquí encontrarás un espacio construido para la lectura y la discusión de temas ambientales, sociales, económicos y más. Únete a la comunidad y recibe nuestro boletín semanal.

Reciente

recentposts

Aleatorio

randomposts